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La revisión semanal en diez minutos

Resumen semanal de adherencia en SynkroBurn

La idea no es reabrir todo el expediente cada lunes. Es tener un ritual corto que te diga si el plan aguanta o si hay que tocarlo.

Hay semanas en las que te comes media hora solo para enterarte de si la persona comió lo previsto o si entrenó tres de cuatro sesiones. No suele faltar información. Suele estar repartida: un Excel, tres capturas de WhatsApp, un PDF del mes pasado.

Empieza por lo que ya ha marcado, no por lo que tú crees que debería haber hecho. ¿Cuántas comidas o sesiones registró? No busques perfección; busca el patrón. Las notas sueltas —un viaje, un mal sueño, un estómago raro— suelen explicar más que el porcentaje verde. Peso o medida solo si tocaba. Y la próxima cita: ¿sigue teniendo sentido lo que dejaste colgado?

Diez minutos dan para eso. No dan para rediseñar macros desde cero. Si hace falta un cambio gordo, lo anotas y lo dejas para la sesión.

Acuerda al principio qué significa revisión semanal. Por ejemplo: el cliente rellena el check-in el domingo por la noche; tú miras el lunes a primera hora; si hay algo urgente, le escribes. Si no, seguís. Cuando eso está claro, desaparecen los «¿me viste el Excel?».

El sistema se rompe cuando el plan vive en un sitio y el seguimiento en otro, o cuando reescribes el plan cada vez que falla un día. Si nutrición y entrenamiento van del mismo cliente, la revisión corta gana aún más: ves si el déficit encaja con la carga sin abrir dos carpetas.

En SynkroBurn el check-in y la adherencia viven en el mismo hilo que el plan. Tú miras el resumen; el cliente lo marca en su portal. Si quieres probarlo con casos reales, la prueba es de 14 días, sin permanencia.

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